Me llamo María, tengo 22 años y estudio Relaciones Internacionales porque siempre he querido entender cómo funciona y se mueve el mundo. Me apasiona analizar los vínculos entre países, el impacto de las decisiones políticas y económicas, y cómo todo esto afecta a la gente común. Odio las injusticias, y por eso soy feminista: creo en la lucha por la igualdad y en la necesidad de transformar la sociedad para que todas las personas tengamos las mismas oportunidades.
Mi madre es brasileña, y eso ha marcado mucho mi forma de ver el mundo. Me ha enseñado a valorar la diversidad, a cuestionar las desigualdades y a entender que la historia y la política global no son solo teorías, sino que afectan directamente a nuestras vidas.
El Consejo de la Juventud es ese sitio donde las personas jóvenes nos juntamos para hacer ruido, exigir cambios y, de paso, descubrir que organizarse es complicado, pero también muy divertido. Yo soy tesorera (esas movidas del dinero y el banco). No sé estarme quieta, porque tengo claro que la juventud no solo es el futuro, sino también el presente, y estamos aquí para cambiar las cosas.